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Patología del Dolor

Cefaleas y Migrañas

Paciente con dolor de cabeza en consulta

Cefaleas más frecuentes

Las cefaleas pueden ser primarias, cuando el dolor de cabeza es la enfermedad principal, o secundarias, cuando aparecen como manifestación de otro problema médico. Las más habituales en consulta son la migraña, la cefalea tensional, la cefalea por abuso de medicación y, con menor frecuencia, cefaleas trigémino-autonómicas como la cefalea en racimos.

Migraña
Dolor recurrente, a menudo pulsátil, con náuseas, fotofobia o fonofobia.
Cefalea tensional
Dolor opresivo bilateral, relacionado con tensión muscular, estrés o ansiedad.
Abuso de medicación
Dolor frecuente favorecido por uso excesivo de analgésicos o medicación de rescate.
Cefalea en racimos
Dolor muy intenso, unilateral, con síntomas autonómicos como lagrimeo o congestión nasal.

Las cefaleas o dolores de cabeza son uno de los síntomas médicos más comunes. Se clasifican fundamentalmente en dos grandes grupos:

  • Cefaleas Primarias (80%): El dolor en sí constituye la enfermedad y no está provocado por otra causa estructural. Las más habituales son la migraña y la cefalea tensional.
  • Cefaleas Secundarias (20%): Son el síntoma de otra afección médica (sinusitis, traumatismo, subidas de tensión, infecciones, o por abuso de analgésicos).

La Migraña (o Jaqueca)

Es un dolor de cabeza recurrente y de intensidad moderada a severa que suele presentar estas características:

  • Dolor en un solo lado de la cabeza (hemicraneal) y de carácter pulsátil (como latidos).
  • Empeora sensiblemente con la actividad física ordinaria.
  • Se acompaña de náuseas o vómitos, y de hipersensibilidad a la luz (fotofobia), al ruido (fonofobia) y a los olores (osmofobia).
  • En un 15-20% de los casos se precede de "aura" (alteraciones visuales o sensitivas transitorias).

Cefalea Tensional

Suele manifestarse como un dolor opresivo bilateral (tipo casco o banda alrededor de la frente), de intensidad leve a moderada, muy asociado al estrés muscular y factores psicológicos (ansiedad, depresión).

El tratamiento óptimo depende del diagnóstico correcto y combina fármacos para las crisis (analgésicos, triptanes) con tratamientos preventivos (orales o anticuerpos monoclonales) en pacientes con crisis frecuentes para evitar la cronificación del dolor.

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